Hacen poco más de un año el 22 de diciembre de 2008 fui diagnosticado con cáncer de próstata. En medio de la recepción de estas noticias traumáticas, me vi obligado a decidir sobre el tratamiento de una desconcertante variedad de opciones, de "observar y esperar ", la radiación, los ultrasonidos de alta frecuencia, la cirugía convencional y la cirugía laparoscópica. Más que todo eso, la elección anunciaba largas colas de espera, hospitales lleno de gente y la tecnología atrasada en volver hacia el sistema de salud socializado del Canadá para el tratamiento y cura.